
Ambiente de fiesta y triunfalismo se vivió en el Atanasio Girardot antes de empezar el compromiso. La totalidad de la boletería agotada (como es de esperarse de cualquier equipo que dispute una final) y las tribunas totalmente abarrotadas de antioqueños con ansias de volver a ver a su equipo campeón.
Con relación al desarrollo de lo deportivo, la situación no fue tan favorable como muchos suponían. Atlético Huila salió decidido a transformar la historia y plantó sus líneas más adelante de lo acostumbrado.
Al minuto 13 de compromiso el guardameta Luís Estacio contuvo un remate de Jackson Martínez ante un centro de Juan Esteban Ortíz. La zaga “Opita” referenció particularmente al goleador del campeonato y por eso se hizo importante los trabajos de Martínez y Ayr.
Promediando la media hora de juego se produjeron dos acciones peligrosas en ambas áreas. La primera de ellas fue por intermedio de Juan Esteban Ortíz que atrapó Estacio. Respondió Ervin González, quien estuvo cerca de cantar gol.
Pero la sorpresa llegaría al minuto 42. En un tiro de esquina Ervin Maturana se levantó entre los centrales, incluso ganándole a Bobadilla en el salto, y con fuerte cabezazo puso a soñar a toda la colonia “Opita”.
Así terminó la primera etapa. El descanso sirvió al cuadro “Poderoso” para replantear las falencias e insistir en los aciertos. Para la segunda mitad los dirigidos por Leonel Álvarez cambiaron de estrategia y pisaron el césped con otra intención.
Justamente al minuto 68 Jackson Martínez desató la alegría en las graderías con su anotación. Un centro por el costado izquierdo de Luis Carlos Arias fue bien recepcionado por “Cha Cha Cha”, quien de fuerte impacto colocó la pelota lejos del alcance de Estacio.
Anímicamente la escuadra “Auriverde” decayó notablemente. Producto de ello fueron algunas opciones consecutivas generadas por el equipo local. La figura de John Restrepo en el medio campo fue cada vez más grande y con el correr de los minutos le entregó más tranquilidad a la zona medular.
La segunda conquista llegó en los pies de Luis Fernando Mosquera. El “Mosco” sacó violento remate de pierna zurda y prácticamente sentenció la serie y se sintió campeón, al menos por el ambiente vivido al interior de la hinchada.
Miles de hinchas corearon el nombre del club que después de cinco años volvía a ser el mejor del fútbol colombiano. Sin embargo, hubo tiempo para un gol más de Atlético Huila y un poco de ansiedad entre el público.
Al minuto 83 Lewis Ochoa colocó la paridad con un autentico golazo que dejó sin reacción al paraguayo Albo Bobadilla. Siguió corriendo el tiempo y los dueños de casa apelaron a su experiencia con el fin de hacer rodar la esférica a costas de la desesperación contraria.
Óscar Julián Ruíz, juez central del compromiso, pitó indicando el centro del campo y ese gesto le dio autorización al público “Poderoso” para gritar ¡Campeón¡.
La última estrella para el rojo de Antioquia había sido conseguida en el primer semestre de 2004 doblegando en la final a Atlético Nacional. Con este nuevo título Independiente Medellín llegó a cinco, alcanzando la marca de Junior de Barranquilla en la historia del fútbol colombiano.






